Las precarias circunstancias en las que se desarrolló el reclusorio regional de máxima seguridad, deben cambiar de inmediato no puede ser posible que la gente que se encuentra conviviendo en este lugar con un hacinamiento de más de 600 personas, no tenga agua, estamos hablando de que casi 6000 personas en un solo lugar, es prácticamente una ciudad pequeña, toda esta gente viviendo sin servicios básicos, especialmente en lo que tiene que ver con el líquido vital.
No podemos creer que los reos tengan que hacer sus necesidades en fundas y luego las boten a la parte trasera del reclusorio porque no tienen agua en los baños.
Esta es una situación inhumana que no puede continuar, con tanto desaseo nadie sabe en qué puede terminar esta triste realidad, sin duda que esta gente se va a enfermar de gravedad.
No existe el crimen perfecto, dice el adagio popular, y esto es lo que está sucediendo con este lugar, que no fue sociabilizado con nadie, que no cuenta con permisos municipales y en cuya construcción no se tomaron en cuenta situaciones reales, como la falta de agua, un tema sumamente grave; pues no se le puede quitar a una ciudad en la que muchos barrios carecen de este elemento, para entregarlo a un lugar que se construyó sin estudios previos, se nos impuso y punto, nació de la idea de un exalcalde que generosamente nos endosó el problema más grave que hoy en día tenemos los latacungueños.(O)