Regresar a clases presencial es una necesidad para cuidar la salud mental.

Probablemente la enseñanza se vea como otra víctima de la pandemia, las nuevas generaciones cuyo ciclo de aprendizaje no es el mismo que presencial podría verse abocada en un contexto donde las escuelas se mantengan cerradas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) dio a conocer que, en 2020 hubo 100 millones de niños más que no tendrán los conocimientos mínimos de lectura.

Por ello la organización defendió la necesidad de que no se vea la enseñanza como otra víctima de la pandemia del Covid – 19.  Advirtió del riesgo de una catástrofe generacional si se mantienen las escuelas cerradas.

En el mundo son aproximadamente 800 millones de alumnos que siguen afectados por los cierres parciales o totales de clases. En Ecuador la cifra es alta, de acuerdo a los entendidos la situación no es compleja únicamente por la falta de un aprendizaje personalizado. También lo es porque, la salud mental está en riesgo.

En el caso de la salud mental, diversas investigaciones demuestran que durante la fase inicial de la pandemia aparecieron síntomas de ansiedad, depresión, pánico, angustia, miedo y reacción al estrés en la población en general.

Estas conductas y estados que dieron inicio a problemas en la salud mental, como respuestas de angustia, comportamientos nocivos como mayor uso de alcohol y tabaco, estrés postraumático, ansiedad, depresión, y somatizaciones propias del miedo al contagio

Un sector fuertemente afectado por la pandemia de Covid-19 es el educativo, pues el aprendizaje de los estudiantes se ha visto afectado por los obstáculos y las medidas impuestas por los gobiernos, que en su mayoría han suspendido las actividades presenciales de las instituciones educativas para prevenir la propagación de la enfermedad.

Por esa razón, más del 60% de la población estudiantil del mundo está afectada, sobre todo en las comunidades más vulnerables que pueden presentar dificultades para continuar sus estudios a través del aprendizaje remoto.

“Aquí la humanidad debe enfrentarse a una gran dicotomía; para tener salud mental se puede poner en riesgo la salud física”, analizó Josué Herrera, psicólogo clínico.

Para el Psicólogo es importante establecer prioridades, pues si hay un correcto cuidado con las medidas de bioseguridad se puede evitar contagios, pero la salud mental es más compleja y no tiene vuelta atrás. (I)