Cuando Guayaquil cayó desafortunadamente en la imparable fuerza de la pandemia, que se llevó la vida de miles de porteños, había muchos comentarios negativos, acerca de la irresponsabilidad de estos habitantes, que no acataban normas y seguían campantes en las calles.

Pues hoy la tortilla se ha virado y los irresponsables y fiesteros, más bien son los capitalinos, los que han saturado por su irresponsabilidad todos los centros de salud de Quito, al igual que las ciudades del centro del país, incluyendo a Cotopaxi.

Hoy nos damos cuenta de que el odio que  inyectó la revolución ciudadana, aún queda en la memoria ecuatoriana, esa revanchismo, regionalismo y pelea que nos dogmaron durante la famosa década ganada, ese egoísmo y envidia que ha hecho que nuestro país caiga en el submundo de la corrupción y la competencia desleal, todos vicios creados para convulsionar al país y dejarlo perturbado, para que se aleje la atención, del robo descarado que se llevaba a cabo en todo nivel.

Hoy vemos que Guayaquil y sus autoridades están dando ejemplo, al mandar médicos e insumos necesarios para palear la pandemia, a la capital, un tema esperanzador, al ver que nuevamente el país se une, para dejar atrás, esas enseñanzas negativas que sembró, el pasado gobierno, que sin duda nos dejó desgastados en todo el sentido de la palabra.(O)