En manos de la desgastada Asamblea Nacional, se encuentra la Ley anti corrupción que hasta el 15 de diciembre deberá ser aprobada, para que el FMI desembolse 2 mil millones de dólares al país.

Nada les ha costado más a los asambleístas, que aprobar esta ley, que la han rechazado en diversas ocasiones de diferentes maneras, parte de este rechazo obedece el 2% de aceptación que tiene esta institución por parte del pueblo ecuatoriano, hablar de la Asamblea, es hablar del sinónimo, de la cueva de Ali Baba y los cuarenta ladrones, ese es el concepto claro que tiene el pueblo de este organismo, y es que no es para menos, pues muchos de los asambleístas se encuentran involucrados en actos de corrupción, ante esto es muy claro que no les conviene una ley de extinción de dominio, pues les tocaría vomitar todo lo robado.  

Sería muy gratificante que una vez aprobada esta ley, se tenga el instrumento para rastrear la ruta de los millones que se robaron los señores de la revolución ciudadana, un desfalco sin precedentes en el Ecuador, que hoy lo tiene pidiendo caridad por todas partes.  

La Asamblea debe aprobar esta ley, y borrar  la idea colectiva de que es una institución que no sirve para nada más, a no ser la alcahuetería, el chantaje y la corrupción sin límites en este país. (O)