Comenzaron las vacaciones escolares y una gran interrogante se puede ver en el rostro de miles de estudiantes que contemplan atónitos el devenir de los acontecimientos provocados por una crisis sanitaria mundial sin precedentes.

Si algo caracteriza al tiempo de vacaciones es el encuentro casual entre los niños y jóvenes a quienes les falta tiempo para sus juegos. Esta dinámica tan natural ahora no es recomendable. El distanciamiento social marcará la tónica de los próximos meses, teniendo en cuenta que es la única manera de mantener a raya la propagación del coronavirus, mortal para los más vulnerables.

Lo más interesante es que los más pequeños, comprenden perfectamente la situación y si tienen un entorno psicológicamente sano aceptarán la situación y se acomodarán a las circunstancias. Para los adolescentes la cosa es más complicada, esta etapa de su desarrollo impone la necesidad del contacto social.

Las comparaciones con otros países que ya salieron del confinamiento no se hacen esperar; pero lo que hay que tener claro es que, esos países de primer mundo, especialmente en Europa, cuentan con sistemas de salud de altísimo nivel y que llega a todos. Caso que no es el de las naciones del tercer mundo como la nuestra, donde una emergencia por coronavirus puede representar un vía crucis para el enfermo. El ser humano se caracteriza por su capacidad de adaptación, y es de esperar que viendo el estado de cosas y conociendo de las limitaciones de nuestro sistema de salud, seamos parte de las soluciones, manteniendo las reglas de bioseguridad y buscando formas creativas de entretenimiento, volver a la lectura puede ser una opción.(O)