Si algo necesita este país en la actualidad es mano dura, ese carácter conciliador y de diálogo infructuoso, definitivamente no ha dado resultado. El Estado se enfrenta a mafias narco delictivas que lo manejan todo, desde el ámbito político hasta el ámbito judicial.  Las condiciones jurídicas que promovió la revolución ciudadana,  hicieron de este país el paraíso de las mafias, un lugar para descansar  y de inversión para las sociedades del hampa. 

Si el gobierno no toma medidas radicales, como la muerte cruzada, una consulta popular o más, jamás se podrá ver un cambio en la Nación, que todos los días se hunde más. En criterio de muchos ciudadanos,  la situación impide que se pueda gobernar con el diálogo,  pues se está tratando con mafias, que buscan a como dé lugar caotizar al país. 

En este contexto qué es lo que está esperando el presidente Lasso, que en octubre vuelva otra paralización, para que lo saquen. No se puede ceder un solo milímetro, es hora de tomar decisiones serias, para recobrar la paz y la tranquilidad social,  pues cada día crece la brecha y la situación se ha vuelto irreconocible, la nación se cae en pedazos en manos de la delincuencia, el chantaje y sobre todo el narcotráfico, padre y madre de todos los vicios.