Son algunas medidas que adoptó el COE Cantonal de Latacunga.

Aquellos que sean de fallecidos por Covid-19 siguen prohibidos.  

Con el fin del estado de excepción, algunas normativas como el caso de la movilidad vehicular se flexibilizaron, pero otras como en el caso de los velatorios, no tanto.

El alcalde de Latacunga, Byron Cárdenas, anunció que en los velatorios no se permitirá un aforo de máximo 25 personas. Si una muerte es por Covid-19, entonces, sigue totalmente prohibido el velatorio y se debe realizar el entierro inmediato del cadáver.

La OMS no censura que se celebren funerales, pero requiere que se haga con ciertos cuidados.

“Si la familia desea solamente ver el cuerpo, sin tocarlo, puede hacerlo siempre que tome en todo momento las precauciones normalizadas, en particular la higiene de las manos. Hay que dar instrucciones claras a la familia de no tocar o besar el cadáver”, señala el organismo.

Se debe seguir practicando el distanciamiento físico entre personas, el lavado de manos constante al estar en un funeral. No se recomienda que mayores de 60 años ni personas inmunodeprimidas interactúen directamente con el cadáver.

La elección de enterrar o cremar un cadáver será de los familiares.

“Está muy extendida la creencia de que es preciso incinerar a las personas que han muerto de una enfermedad transmisible, pero eso no es cierto”, dice la OMS.

“La incineración es una cuestión de elección cultural y de disponibilidad de recursos”, añade.

Quienes deben tener protección especial en un entierro (guantes y lavado de manos abundante) son las personas que colocan el cuerpo en una tumba o nicho.

En los lugares donde no hay servicios funerarios o que es tradición preparar un cuerpo para inhumarlo, la persona que se encargue de ello debe tener todas las protecciones.

Ha de usar guantes, protección de ojos, mascarilla, delantal impermeable, lavado de manos y de la ropa tras finalizar, señala la OMS.

No es necesario incinerar o eliminar las pertenencias del difunto, pero se deben tener precauciones como la manipulación con guantes y el lavado con detergente, así como la desinfección de objetos con etanol o lejía. (I)