Con motivo de los actos criminales recientes perpetrados en el país en contra de algunas mujeres, me ha parecido menester revisar los ideales feministas que dejó escritos Victoria Vásconez Cuvi (Latacunga, 1891 – Quito, 1939), ya que estos pueden hacernos reflexionar al respecto y así quizá logremos mejorar como sociedad. La mujer no quiere ser subordinada ni superior al hombre, sino igual, así escribió ella. Esencialmente, lo que pide esta notable pensadora es que tanto la mujer como el hombre ostenten la misma libertad. Si se quiere que la mujer cumpla su deber, ha de ser con la consciencia de los seres libres, acotó.
Cabe mencionar que en la época que Victoria Vásconez Cuvi vivió, la situación para las féminas era precaria y llena de limitaciones. No tenían ellas derechos. Ni siquiera podían educarse, peor sufragar. Se las miraba con resquemor y desprecio, considerándolas tan sólo para el servicio doméstico a las mujeres del pueblo, y para las vanidades y los lujos a las muchachas potentadas y ricas. Fue allí, en ese periodo de oscurantismo femenil, cuando Victoria Vásconez Cuvi lanzó su voz de protesta y dijo que: Sin dejar de ser bella, educada y elegante, la mujer moderna cree que en el mundo hay algo más que el vestido, las joyas, los cortejos y placeres. Hay que señalar que ella venía de una familia pudiente, por lo que estaba considerada en el segundo grupo estigmatizado.
El pensamiento de Victoria Vásconez Cuvi parece actual, ya que habla de los mismos problemas que afectan a las mujeres de este siglo. Protestamos – dice ella – contra el concepto que atribuye a la mujer la sujeción y al hombre la libertad. Se puede ver que en ese tiempo, los varones se sentían superiores a las mujeres, tal como lo creen algunos hasta hoy. Es verdad que actualmente existen leyes que protegen a las féminas, pero todavía se puede encontrar situaciones de acoso, violencia, muerte, etc., las cuales nos hacen prever que, a pesar que la legislación ecuatoriana ha evolucionado, la mente de muchos hombres se ha quedado en el tiempo de las cavernas.
Pero, ¿qué se puede hacer para llevar estos principios de igualdad a la práctica? Primero se debería entender que tanto hombres como mujeres tenemos los mismos derechos y obligaciones en todos los aspectos. Habrá diversidad de funciones, pero no de naturaleza, dice Victoria Vásconez Cuvi, y hace alusión a que los hombres y las mujeres tenemos la misma esencia humana, muy a pesar que ellas tienen procesos biológicos que las hacen vulnerables, como los de su periodo menstrual, embarazo y lactancia, pero los cuales no las vuelven inferiores a los varones. Lo que pide es que la mujer ingrese a todos los ámbitos de la sociedad para empoderarse de estos, aunque, ella sabe que no lo conseguirán en forma individual, sino que deberán unirse para lograrlo.
Victoria Vásconez Cuvi opinaba que la raíz de todos los males para las mujeres de su época era la falta de instrucción. Muchas mujeres piensan que el estudio les es perjudicial, porque les aparta de los deberes domésticos, escribió ella. Según esto, las mujeres caían en el error de creerse inferiores, y por eso no luchaban por salir de su pésima situación, sino que se resignaba a morir como amas de casa. Pero ella opina que no era justo que fuese así, porque la mujer tenía una dignidad humana, a la cual, estaba llamada a hacerla valer. La ignorancia, que es fealdad y sombra del espíritu, que significa tristeza y miseria, que es cárcel y enfermedad de las almas, no debería ser compañera de la mujer. Victoria Vásconez Cuvi se da cuenta que los hombres han usurpado los espacios de las féminas y que era hora de reclamarlos con firmeza.
Este artículo quiere contribuir a tomar consciencia de la realidad de las mujeres, resaltando el pensamiento, adelantado para su época, de una latacungueña, símbolo de lucha por la igualdad, que nos dejó un legado de principios, dignos de ser tomados en cuenta. Ahora sólo está en nosotros tomar los pensamientos de Victoria Vásconez Cuvi y llevarlos a la realidad, para así intentar hacer de nuestra sociedad un ente democrático y justo por excelencia… CONTINUARÁ…(O)