Con el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, queda atrás el socialismo del siglo XXI, que al igual que en otros países de la región, dejó desmantelada y en crítica situación a la nación carioca.
Sin duda que la mayoría de países de Latinoamérica han reaccionado ante el cansancio de los gobiernos de izquierda, que supuestamente eran los salvadores del pueblo, de los más pobres; pero resultaron, como siempre lo ha dicho la historia, lobos disfrazados de oveja, que terminaron por trasquilar indiscriminadamente a todas nuestras naciones, de una manera jamás vista.
Hoy coincidencialmente todos estos “grandes” líderes del socialismo del siglo XXI se encuentran con juicios muy graves por peculado y asociación ilícita, sin contar con juicios por asesinatos y una serie más de fechorías que los envuelve en grandes polémicas.
Trágicamente los países que no pudieron librarse de estas mafias, hoy en día se encuentran en una situación crítica, gobernados por delincuentes que hacen y desasen con las leyes y la vida de los ciudadanos de dichas naciones, lo que está ocasionando como consecuencia, las olas migratorias más grandes de la historia de Latinoamérica, algo que, sin duda, de una u otra manera, tiene origen en estos comunismos disfrazados de democracia, que han terminado con la posibilidad de que América Latina despunte en muchos aspectos, como el económico y social, enterrándola en el tercermundismo.(O)

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