La estadística es desalentadora, la Unidad de Violencia  contra la Mujer y Miembros del Núcleo Familiar, recepta diariamente de de cinco a seis denuncias, algo gravísimo, que demuestra que este mal lejos de erradicarse, empeora.

Se puede decir que la violencia intrafamiliar es un mal atávico, que encontró un caldo de cultivo perfecto con la crisis sanitaria que ha impuesto largas temporadas de confinamiento, a esto se suma la falta de empleo o empleo precario.

El agresor lleno de frustraciones e incapaz de poder solucionar los problemas externos, busca la forma de desquitarse y lo hace con los más débiles de su entorno. Y para colmo, en muchos de los casos toda esta violencia se adereza con el consumo de bebidas alcohólicas o drogas. El nuevo gobierno tiene un enorme reto, primero lograr la vacunación masiva de la población y luego crear las condiciones adecuadas para la recuperación del empleo y dentro de este plan, se debe buscar la forma de dar trabajo a todas las personas que han sido víctimas de violencia, logrando su independencia económica podría cortarse de raíz la convivencia obligada con el agresor.(O)