La locomotora del Carchi Richard Carapaz, de nuevo arrancó de la línea de partida hacia el triunfo en una de las tres grandes del ciclismo mundial, el Giro de Italia, carrera que en el 2019 le dio la gloria y junto con la misma vuelve la esperanza al país, esperanza de que este país está lleno de gente valiosa, que no necesariamente tiene que robar, ni armar escándalo para ser famosa, sino más bien se ha forjado a base de esfuerzo y trabajo duro, y con ello consigue ser un ejemplo positivo a seguir.
Hoy Carapaz busca dar otra alegría, algo que tanta falta nos hace en estos montos duros de violencia y descomposición social, momentos en los que debemos entender que sólo el deporte nos puede sacar de la depresión y pésimos hábitos como el de las drogas, en los que está sumida nuestra juventud.
En esta oportunidad veremos a un deportista más completo, un flamante campeón olímpico que ha demostrado madurez dentro de su infinita capacidad para sorprender a todos, por la inteligencia emocional, que vence, que da sorpresas en cada pedaleada que da.
Sin duda que los mayores triunfos y alegrías de nuestro país, se encuentran en el deporte, nuestros competidores han dado verdadero ejemplo de cómo salir adelante, sin apoyo, ni ayuda, por el escueto trabajo de las diferentes federaciones del país, que han vivido inmersas en corrupción y negociados, siempre primero han estado presentes, los beneficios para dirigentes, pasando por encima de los verdaderos actores que son los deportistas.
Gracias a este y otros grandes ejemplos del deporte, hoy un país entero, los mira diferente, hoy ser deportista es sinónimo de progreso, pasión y trabajo, ese estatus de olvido y quemeimportismo, simplemente se está quedando atrás, ellos pertenecen a las nuevas generaciones, en donde “el sí se puede” es la mejor opción que tenemos. (O)