Hace unos 10 días tuve que trasladarme al Municipio de Latacunga por unos trámites pendientes  en Catastros y Avalúos; les confieso que no me disgusta hacer este tipo de gestiones, para mi es una oportunidad para saludar con los amigos, con los señores empleados, que desde luego reciben con sinceridad primero mi saludo y por eso creo que me tratan bien y por lo tanto me siento a gusto en la calle.

Bueno, mientras recibían mis documentos, le hice la pregunta de rigor en estos tiempos a la señorita que atendía mi requerimiento: Y AHORA POR QUIEN VOTAMOS? Ella me replica: PARA ALCALDE?

Antes de contarles su respuesta que fue la mejor que he escuchado. Dejénme citarles otras respuestas de otras personas:

–       Mejor cambie de conversa.

–       Ud, que es auquista, mejor hablemos de su Club.

–       Todo el mundo entra sólo a robar.

–       Se meten a la política para enriquecerse  ellos y sus amigos.

–       Luego que roban, arreglan con los de la Contraloría y se acaba el problema.

–       Los pocos que van presos, están poco tiempo en la cárcel pagan a los jueces y salen muy campantes éstos sinvergüenzas.

–       Ahora los candidatos ofrecen el oro y el moro y después… na nay.

Faltaría espacio en mi columna para seguir citando y enumerando las frases de descontento que pronuncia la gente, cuando se refieren a los candidatos para las próximas elecciones. Interiormente una considerable parte de nuestro pueblo siente un rechazo a la política, ENTONCES TOCA ESTAR MÁS CERCA DE LA GENTE a los Partidos, a los candidatos, a las leyes que regulan  la democracia, a la legislación  de los órganos seccionales  y a las autoridades responsables del manejo de los recursos públicos.

Qué paso con la socialización de los proyectos de obras? Qué pasa con las comisiones generales? Que pasa con la famosa “silla vacía” Nada, nada, absolutamente nada. El pueblo es utilizado para votar y nada más.

Regreso a la hermosa contestación de una señorita empleada municipal: AHORA POR QUIÉN VOTAMOS. Ella me contestó, que va a votar por una persona que le quiera a Latacunga, que se duela de su realidad, que viva aquí, que se quede a vivir aquí cuando deje el cargo y que no se esconda cuando termine su período.

Le abracé y a mi edad me despedí con una lección. (O)