Tan pronto como el señor Presidente Lasso, mediante Decreto Ejecutivo, eliminó el 5% del Impuesto a la salida de divisas (ISD) para el sector del transporte aéreo, la IATA, a través de su vicepresidente regional, se pronunció felicitando al gobierno, señalando que ha “dado un gran paso para desarrollar aún más la conectividad aérea dentro y fuera de la nación”. Con ello, este organismo internacional destaca que la medida posibilitará “la reactivación del país a través del turismo y las exportaciones por vía aérea”.

Toda acción dirigida a eliminar cargas impositivas absurdas (impuesto del 5% por cada galón de gasolina de aviación) y trámites administrativos innecesarios, que impiden el desarrollo del transporte aéreo, será muy bien recibida en procura de lograr un ambiente propicio para la conectividad y el turismo. El principal objetivo de la eliminación del ISD era posibilitar la firma de acuerdos de “cielos abiertos”, comenzando con Estados Unidos de América; los bilaterales aéreos exigen contar con una cláusula específica mediante la cual ambas Partes contratantes permiten a sus líneas aéreas transferir divisas a sus países, libre de impuestos y derechos. 

Lo anterior, significa que queda expedito el camino para retomar las negociaciones que fueron suspendidas hasta tanto se resuelva la cuestión relativa al envío de remesas a las casas matrices. Ciertamente este es un avance significativo en procura de ir allanando el camino en busca del mencionado acuerdo con el principal socio comercial del Ecuador y mayor generador de turismo hacia y desde el país.

Este tipo de acuerdos de corte liberal -que ojalá se extiendan a otros países y regiones-, permiten ampliar las oportunidades comerciales para  las líneas aéreas, así como favorecer la competencia  en los respectivos mercados, en beneficio directo del público usuario. Con ello, se obtendrán mejores y variados precios. El usuario común y el viajero frecuente han estado siempre muy pendientes de acceder a tarifas acordes a su economía, pero hoy en día van más allá: aprecian mejores condiciones para su utilización, flexibilidad para cambiar rutas y fechas de sus vuelos, reembolsos sin cargos; en fin, se ha tornado aún más exigente, por decirlo así.

Ya en la “Declaración de Medellín  sobre turismo y transporte aéreo al servicio del desarrollo” (Medellín, 14 de septiembre de 2015), en cuya reunión participaron delegaciones de  la Organización Mundial del Turismo (OMT), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), varios países miembros y entidades del sector privado, se  señaló que estos sectores “pueden tener un papel central en la creación de oportunidades de empleo, tanto directa como indirectamente, por sus conexiones con actividades económicas locales, generando ingresos para los hogares y para las naciones, mejorando la balanza de pago e impulsando el crecimiento económico”.

Es por estas razones, que el gobierno nacional apunta muy bien en considerar a estas dos industrias como fuente de ingresos para el desarrollo, traducidos en mayor recaudación por concepto de IVA e impuesto a la renta, y, por supuesto, para la generación de empleo, por el efecto multiplicador que tienen estas actividades. Todos los actores que intervienen en la cadena de servicios tienen que asumir mayores compromisos frente a sus usuarios y visitantes para ofrecerles atención preferente, de calidad, a precios razonables y condiciones competitivas frente a otros países.

En esta tarea, la cooperación público-privada es clave para posicionar al Ecuador como destino turístico. Existe honda preocupación del sector y de toda la ciudadanía, por las alertas que ya han dado a sus nacionales, los gobiernos de Canadá y Estados Unidos de América, por la creciente delincuencia existente, con mayor presencia en las principales ciudades del país. La administración gubernamental requiere un mejor y atinado accionar de los estamentos de inteligencia policial y militar, para poder actuar en consecuencia, según manda la ley.