¿Cuándo termina esto? Esta situación que parece la peor pesadilla, que es el peor ejemplo para las generaciones venideras, que asusta a buena parte de la población, que minimiza al extremo los esfuerzos que se hace en escuelas y colegios para educar en valores; pero que por desgracia todavía hay un segmento que poco le interesa vivir en un país con buenos modales y ejemplos de virtudes ciudadanas de nuestros mandatarios y autoridades de elección por intermedio de ese voto esperanzador de mejores días para todos. Frases destempladas como: yo no vivo de la política, sino trabajo no como con mi familia; y hay quienes además de no importarles, acomodan su manera de vivir con la conducta de la corrupción, cuando dicen: no importa que roben con tal que hagan obras; hay otras más extremas, que justifican la inmoralidad en el manejo de los bienes públicos, cuando manifiestan: está bien que aprovechen la oportunidad.
Por dónde empezar, para no escuchar en la TV, en las radiodifusoras y leer en la prensa escrita por las mañanas tanta barbaridad.
Será que la educación logre cambiar la manera de pensar y de elegir, para que no sea la suerte, o la gran inversión en publicidad la que determine ¿quién debe gobernarnos?
Será que la aplicación de las leyes penales con imparcialidad y patriotismo logren corregir este tortuoso camino?, con sentencias rápidas y justas, castigando cuando fuere necesario a los infractores y delincuentes?
Será que la conformación de verdaderos partidos políticos, convirtiéndolos en verdaderas escuelas de capacitación y formación de líderes modernos y capacitados que administren los recursos públicos con inteligencia y honradez; logren el cambio y el progreso que la sociedad aspira?
Todos los pensadores liberales, democráticos y actualizados; excepto los socialistas y comunistas, coinciden que el estado no puede resolver por sí solo los problemas y las aspiraciones de la población, sin la necesaria participación del sector privado y el control del sector público; pero no el control para chantajear y sacar provecho de la autoridad que ostentan, como el tristemente caso Pólit anterior Contralor.
Asimilemos la experiencia de otros países. Ellos escogieron a sus recursos humanos, bajo tres atributos: EDUCACION, HONRADEZ Y VERTICALIDAD en ellos pusieron la formación e instrucción necesarias para cambiar el estado de cosas de sus anteriores realidades y castigaron con FIRMEZA a quienes LLEVARON UNA VIDA FASTUOSA Y GOBERNARON DESPOTICAMENTE. (O)