La calamitosa situación de las calles de la ciudad ya no es cuestión de poner más parches para tapar los incontables huecos, las autoridades deben entender que con tanto parche ya no son calles asfaltadas, sino más bien se asemejan a un empedrado.
Los automotores de los latacungueños se están destruyendo, ya no hay calle por donde transitar sin la preocupación de que se destruya la suspensión o se rompa una llanta, vivimos en medio de caminos, que ya no son ni siquiera de segundo orden.
Nadie en esta ciudad entiende cómo es que se regresa casi el 70% del presupuesto de la Municipalidad sin ser aprovechado, por lo menos en la reconstrucción de las calles y veredas, que se encuentran en franco deterioro.
Se habla del reasfaltado de dos o tres calles principales, pero la destrucción no sólo se encuentra en estas arterias, la destrucción es general, no se sabe a dónde vamos a llegar, pero es incomprensible que en casi cuatro años de esta administración, no se haya hecho nada para resolver este tema, ni muchos otros, que simplemente son el reflejo del desgobierno en el que vivimos en este olvidado cantón de Cotopaxi. (O)

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