El evento registrado el pasado 12 de marzo fue analizado por equipos técnicos, quienes determinaron que el fenómeno no está relacionado con actividad volcánica, sino con factores externos.
Según el informe, “un pequeño deslizamiento fue la causa de la generación de olas al interior de la laguna (seiche)”, descartando así cualquier vínculo con procesos eruptivos.
Se detalla que dos equipos técnicos del área de vulcanología de la institución, efectuaron actividades de vigilancia los días: 13, 16, 17, 18 y 19 de marzo.
Las investigaciones se realizaron mediante sobrevuelos con drones y monitoreo técnico en varios días posteriores al evento, permitiendo evaluar con precisión las condiciones del cráter.
Asimismo, se determinó que el deslizamiento, de aproximadamente 20 mil metros cúbicos de material rocoso (equivalente a 900 volquetas), fue provocado principalmente por las intensas lluvias registradas en la zona en semanas previas.
En cuanto a la actividad interna del volcán, el reporte señala que no existen anomalías termales ni tampoco señales de deformación, “los resultados asociados a las emisiones de gas revelan que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en la laguna se encuentran en niveles bajos, de igual manera” se señala, lo que ratifica la estabilidad del sistema volcánico.
El Instituto Geofísico destacó que la sismicidad en la zona se mantiene en niveles considerados como bajos, “con el objetivo de mejorar la vigilancia de este volcán, se colocaron dos nuevas estaciones sísmicas para tener un mejor seguimiento de la sismicidad en la zona”.
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