Todos soñamos con un feliz 2026

Todos soñamos con un feliz 2026

La noche del 31 de diciembre todos soñamos con comernos las 12 uvas para pedir deseos para la familia, es una tradición que parece ser muy sencilla pero que invita a la reflexión y a poner en orden lo esencial en todo sentido de nuestras vidas.  

Sin embargo, todos nacemos en un rincón de este bello Ecuador y esta vez quiero presentarles mis deseos para Sigchos en este 2026.  

El primero es que más familias puedan estar más unidas. Que en cada uno de los hogares existan espacios para escucharse, acompañarse y sobre todo apoyarse que las nuevas generaciones de jóvenes puedan estudiar y soñar con libertad, y que los adultos tengan la fortaleza para guiarlos con paciencia y cariño. También deseamos tener un municipio que emprenda, necesitamos rediseñar un modelo para tener nuevos conocimientos y sobre todas experiencias comerciales que busquen tener nuevos mercados donde podamos ofrecer nuestros productos que permita garantizar nuevos ingresos a las familias.

Que todos nos podamos educar sea en la educación pública o privada y que esta se convierta en una verdadera puerta de oportunidades que sea un habito leer, escribir, comprender y hablar, bien hacer grupos de lectura de libros y terminarlos de leer que los maestros se conviertan en las mejores guías de vida, que la tecnología que ahora incluye la inteligencia artificial se convierta en una herramienta para cerrar brechas y facilitar el aprendizaje.  

Que este 2026 podamos aprender hoy se puede aprender un oficio, un idioma o una nueva habilidad desde el celular. Para una generación que equilibra trabajo, familia y futuro, aprender de esta manera ya no es una opción, es una necesidad.

Sigchos debe avanzar con rapidez. Otro deseo apunta a crecer juntos siempre pensando en el futuro. Las instituciones deben cumplir su papel y la ciudadanía debe vigilar, cuestionar y exigir claridad en el uso de los recursos públicos que la buena inversión pública llegue a quienes más la necesitan y que no se pierda entre trámites, intermediarios o proyectos improvisados.

Solo avanzaremos cuando se invierta con visión, planificación y rigor técnico. 2026 debe ser un año con retos grandes, pero también con una fortaleza silenciosa su gente los jóvenes y adultos que se adaptaron rápido, los migrantes que hoy se comunican más que nunca con sus familias, y nuevas herramientas que aumentan la productividad y despiertan la creatividad a niveles antes impensables. 

Finalmente, deseo que los habitantes de Sigchos vuelvan a tener fe en su municipio, los lugares cambian por inercia; cambian por un compromiso ciudadano. Con esperanza, trabajo y corazón, es posible construir un municipio más próspero, desarrollado y humano.

El futuro no se espera, se construye, y ese trabajo comienza ahora, con pequeños pasos y con la decisión de aprender algo nuevo y siempre ser innovadores no hacer lo mismo de siempre. Que este nuevo año nos encuentre con esperanza, con fe y con la voluntad de construir cosas buenas juntos. ¡Feliz año 2026!

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