El 01 de abril, un equipo de técnicos del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) visitaron el refugio del Volcán Cotopaxi, con el objetivo de entablar un conversatorio con su personal, para explicarles el estado actual del volcán Cotopaxi, mejorar los protocolos de comunicación interna y repasar los planes de contingencia del Refugio.
Desde su construcción en 1971 el Refugio José Ribas ha recibido a miles de turistas de todo el mundo en busca de conocer la belleza del Volcán Cotopaxi, siendo una parada casi obligatoria para todos aquellos que anhelan conquistar su cumbre o simplemente disfrutar de una bebida caliente y contemplar el paisaje.
El Parque Nacional Cotopaxi es uno de los más visitados el país y recibe cada año entre 100 mil y 250 mil turistas muchos de los cuales llegan hasta el Refugio.
En las últimas semanas el Cotopaxi ha mostrado comportamientos anómalos incluyendo un aumento en el conteo de los eventos sísmicos, así como ligeras emisiones de gases y vapor de agua un poco más energéticas de lo normal, mismos que han despertado la atención de los técnicos del IG-EPN, quienes han redoblado las tareas de vigilancia a la espera de nuevos cambios.
Probablemente el suceso más llamativo ocurrido en el Cotopaxi en los últimos tiempos fue la avalancha de nieve que descendió desde el campo fumarólico de Yanasacha el día 14 de marzo de 2026. Aunque no parece estar necesariamente ligada a la actividad del volcán (sino a factores climáticos externos) este evento condujo a la publicación Informe Volcánico Especial Cotopaxi N° 2026–001.
Por otra parte, personal del IG-EPN realizó una misión de ascenso a la cumbre el día 26 de marzo para recolectar más datos sobre la actividad superficial del volcán.
En el marco de estas actividades se tomó la oportuna decisión de entablar un conversatorio con el personal del Refugio para ponerlos al tanto de la situación actual del volcán y afinar los protocolos de comunicación en caso de emergencia.
Al momento no se espera que las anomalías observadas conduzcan a una erupción grande, sin embargo, los andinistas y las personas que trabajan en el Refugio podrían verse afectadas incluso en escenarios más pequeños, dada su permanencia en una zona muy cercana al cráter. Un buen ejemplo sería la erupción del 21 de octubre de 2022, cuando una pequeña emisión de ceniza provocó caída de cascajo en el Refugio, forzando la evacuación de la mayor parte de ocupantes del mismo y dando inicio al proceso eruptivo del 2022-23.
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