Francisco Mancheno, representante de Carnidem, Embutidos Casa Guillo y Granja Porcina Las Mercedes, empresas ubicadas en el sector de Lasso y dedicadas a la producción de cárnicos y ganado porcino, expresó su preocupación por las constantes desconexiones eléctricas que afectan a sus actividades.
Explicó que la empresa tiene planificada una producción aproximada de dos toneladas semanales de productos cárnicos, entre jamón, mortadela y salame. Esta actividad no puede detenerse, ya que semanalmente ingresan nuevos animales al proceso productivo y, por lo tanto, carne a los cuartos fríos. “Los cerdos no entienden que deben dejar de crecer; siguen saliendo todas las semanas”, señaló Mancheno, al indicar que la planificación de la producción fue establecida con un año de anticipación.
Para el sector alimenticio, agregó, es imposible detener el funcionamiento de los cuartos fríos, debido al riesgo de perder la materia prima. Frente a esta situación, calificó como graves los cortes eléctricos anunciados para el sector productivo. Según indicó, durante racionamientos que pueden extenderse hasta por 72 horas, la empresa debe recurrir a generación propia, lo que representa costos entre un 300 % y un 400 % superiores a los de la electricidad suministrada por la red pública.
A esta situación se suma una disminución en las ventas de productos cárnicos durante el presente año. Mancheno señaló que asumir gastos adicionales por generación eléctrica representa fuertes pérdidas para los empresarios, quienes hasta el momento han absorbido estos costos como parte de las consecuencias de la crisis energética. Sin embargo, advirtió que los cortes prolongados se vuelven cada vez más difíciles de manejar para las pequeñas y medianas empresas.
Otro inconveniente es el acceso al combustible. Las empresas cuentan con un cupo determinado para la compra de diésel, que en algunos casos resulta insuficiente para mantener en funcionamiento los generadores durante extensos periodos de desconexión.
Mancheno explicó que trasladar el incremento de los costos de producción al consumidor final tampoco es una alternativa sencilla, debido a la competencia existente en el mercado. Un aumento en los precios podría provocar una reducción adicional de las ventas y afectar aún más la estabilidad financiera de las empresas.
Advirtió que, de mantenerse los cortes y reducirse los días efectivos de trabajo, algunas empresas podrían verse obligadas a disminuir su personal. Por esta razón, el sector productivo insiste en solicitar al Gobierno una planificación adecuada de los racionamientos para pequeñas, medianas y grandes empresas, especialmente para aquellas vinculadas con la cadena alimenticia, donde una interrupción prolongada puede ocasionar la pérdida de productos y materia prima.
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