Después de un año complejo marcado por la incertidumbre que dejó a su paso la pandemia, las autoridades locales han visto procedente reabrir los cementerios para Finados, una fecha de especial significación para la comunidad.

El Feriado de Finados encierra una de las tradiciones más fuertes y bonitas del medio, el recuerdo de los seres amados que se adelantaron en el camino a la eternidad, la necesidad de arreglar sus tumbas, la ocasión para reunir a las familias y degustar la tradicional colada morada con las guaguas de pan.

El sincretismo de la cosmovisión indígena y la fuerte tradición católica, que llegó a estas tierras para fusionarse y quedarse dando como resultado un maravilloso abanico de costumbres que son parte de la cotidianidad.

Este año regresaremos a los cementerios, regresaremos a las tumbas de quienes amamos, las flores desplegarán colores y aromas, será motivo de encuentros y abrazos postergados por el capricho de un pequeño virus  que nos devolvió la conciencia de la vulnerabilidad del ser humano y al mismo tiempo de la importancia de la familia, la amistad y los valores.