Es considerado una “planta maestra” utilizada en ceremonias para la sanación emocional, la purga física y la expansión de la conciencia. La experiencia, según Ivonne Espinosa, es de recogimiento y se puede entender como un cambio de vida.
“Siempre me negué a tomar San Pedrito, porque no entendía de qué se trataba, tenía temor que se trate de una droga o algo que me haga daño”, cuenta Espinosa de 38 años, quien ha realizado dos ceremonias de San Pedrito.
La primera la realizó hace 10 años. En esos momentos atravesaba incertidumbre, inestabilidad laboral y familiar. Espinosa cuenta que durante la ceremonia sintió como todas las dudas sobre su vida actual y pasada se contestaban inmediatamente desde algo que parecía ser una conciencia superior.
La coherencia con la que se presentaban los sucesos, le hizo entender que el cactus conocido como huachuma o San Pedrito no es común. “Le dicen el abuelito San Pedrito, pues la planta al parecer, esta habitada por el espíritu de un ser muy sabio y amoroso como los abuelos”.
La segunda ocasión que la mujer asistió a una ceremonia fue hace dos años. En ese entonces acababa de ocurrir la muerte de uno de sus hermanos. La tristeza casi inmanejable le hizo recurrir a un espacio donde pueda mitigar el dolor. Cuenta que estas ceremonias se realizan con música relajante, tambores, cantos, en ambientes naturales muy amigables.
“La segunda experiencia me ayudó a entender que la muerte no existe, solo transitamos en espacios materiales y cuando nuestro cuerpo físico deja de funcionar solo volvemos a la conciencia superior y continuamos nuestro camino”, manifestó mientras llamó a las personas que buscan evolucionar desde su interior animarse a vivir una experiencia por medio de la cual se puede entender quiénes somos y a dónde vamos.
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