Este confinamiento obligatorio se ha transformado en incierto, cada día qué pasa se van complicando las cosas y el número de contagiados de coronavirus sigue en aumento. Gran parte de la población sigue sin entender que de la única manera de salir de esto, es quedándose en casa. Mientras más se subestime esta condición, más tiempo tomará salir del encierro.

Lo cierto es que nos encontramos ante un panorama desconocido, que al final del día no se sabe qué traerá, esta paralización ha incluido al sector productivo del país, algo que inquieta y hace pensar en los complicados días que vendrán.

Es difícil pensar que este sector que es el que más empleos genera, se encuentre desamparado, necesita de manera urgente una nueva legislación que lo proteja, nuevas leyes que ayuden a que luego de esta crisis, no desaparezcan gran parte de las empresas. Recordemos que, sin la ayuda y dinamismo de la empresa privada, este país se caería en pedazos.

Hoy más que nunca el Ecuador debe levantarse con una acertada política de Estado que estimule y no ponga trabas a este gran sector que en estos días se encuentra malherido; el tema es muy delicado, la acumulación de obligaciones puede tranquilamente dejarlo en estanterías, sin la posibilidad de volverse a levantar, esto es algo a lo que no se debería llegar.

En estos momentos el gobierno debe estar buscando el financiamiento para compensar esta dura realidad, si no se hace cargo del tiempo perdido y las obligaciones del sector privado, podría entrar tranquilamente en un terreno incierto que llevaría el fracaso financiero de este país y al fin de la dolarización.(O)