La provincia de Cotopaxi, al igual que gran parte de la Sierra ecuatoriana, atraviesa una prolongada sequía, acompañada de heladas y bajas temperaturas, situación que genera preocupación entre los agricultores y altera los ciclos de siembra de diferentes productos.
Juan Estrada, director de Riego y Drenaje del Gobierno Provincial de Cotopaxi, explicó que la provincia enfrenta una temporada seca, con intensa radiación solar, similar a la registrada hace aproximadamente tres años. Esta situación afecta directamente al sector agropecuario. Muchas familias, con la expectativa de la llegada de las lluvias, prepararon sus terrenos; sin embargo, actualmente no pueden iniciar las siembras debido a la falta de agua.
Según Estrada, la ausencia de precipitaciones ha provocado una reducción superior al 5% en los caudales de diferentes fuentes utilizadas para riego en la provincia. Técnicos de la Dirección de Riego y Drenaje realizan periódicamente mediciones de aforo para determinar las variaciones en la disponibilidad de agua.
Como ejemplo, señaló que el canal Jiménez-Cevallos registraba en su bocatoma un caudal de 629 litros por segundo y actualmente alcanza los 541 litros por segundo. En el canal Alumíes, el caudal disminuyó de 629 a 503 litros por segundo, mientras que en el canal San Isidro Alto pasó de 12 a 11,7 litros por segundo.
El funcionario señaló que la reducción de los caudales debe generar mayor conciencia sobre la necesidad de proteger las fuentes hídricas. Consideró necesario impulsar actividades de sensibilización ambiental, especialmente con niños y jóvenes, además de fortalecer las campañas de forestación y reforestación.
Estrada advirtió que la disminución de la disponibilidad de agua termina afectando directamente a la producción agropecuaria de Cotopaxi. Entre las consecuencias mencionó la reducción de los cultivos, una mayor presencia de plagas y enfermedades y, por consiguiente, menores ingresos económicos para las familias que dependen de la agricultura.
Actualmente, en varios sectores de la provincia se observan cultivos de papa y haba que comienzan a secarse debido a la falta de lluvias y a la presencia de heladas, situación que mantiene preocupados a los productores ante la posibilidad de mayores pérdidas.
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