Diego Molina, técnico de la Unidad de Seguridad Ciudadana y Gestión de Riesgos del GAD Provincial de Cotopaxi, explicó que el proyecto integra a entidades públicas, privadas y comunitarias para vigilar permanentemente las condiciones climáticas y territoriales que favorecen la aparición de incendios. “Nos queremos enfocar ahora es justamente en aprovechar todos los recursos interinstitucionales que tenemos para poder trabajar en una alerta temprana”, señaló.
Como parte del plan, el monitoreo se realizará de manera coordinada entre la sala de situación del Cuerpo de Bomberos de Latacunga, el Ministerio del Ambiente y la empresa privada (Aglomerados Cotopaxi), con el objetivo de detectar oportunamente posibles focos de calor y actuar antes de que el fuego alcance grandes dimensiones.
La estrategia también contempla fortalecer los canales de comunicación con las juntas de agua, brigadas comunitarias, personal motorizado que recorre el canal estatal y comunidades capacitadas para el combate de incendios forestales, permitiendo una respuesta rápida y coordinada en los sectores de mayor riesgo.
De acuerdo con el historial de emergencias, los cantones con mayor incidencia de incendios forestales son Sigchos, Pujilí y Latacunga. Además, Molina indicó que las unidades municipales de gestión de riesgos y ambiente han comenzado a involucrarse de forma más activa para complementar el trabajo que tradicionalmente realizan los cuerpos de bomberos.
El funcionario recordó que cerca del 99,9 % de los incendios forestales son provocados por actividades humanas, por lo que hizo un llamado a la ciudadanía a actuar con responsabilidad al momento de realizar quemas agrícolas. “Si tenemos que hacer una quema, debemos programarla en las primeras horas de la mañana y comunicar previamente a las autoridades para recibir las recomendaciones necesarias y evitar que el fuego se salga de control”, manifestó.
Molina advirtió que los incendios forestales no solo destruyen la vegetación y la fauna, sino que también contribuyen al deterioro ambiental y al cambio climático. Por ello, insistió en que la prevención y la corresponsabilidad ciudadana son fundamentales para reducir los riesgos durante la temporada de mayor incidencia, que históricamente se presenta entre los meses de agosto y octubre.
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