Con un look informal, camisa rosa, sin leva, ni corbata, Byron Cárdenas, caminaba por el parque San Francisco, en pleno casco colonial de Latacunga, justo a los pies del centenario edificio Municipal, donde tres años atrás, fue el hombre más importante: nada más ni nada menos que el alcalde.
“Uno extraña el poder”, reconoce ante los medios de comunicación. Su respuesta es contundente, como quien no esconde un sentimiento, al que no teme reconocer. Sin embargo, guarda cierto sigilo al contestar las inquietudes de los periodistas. Dice que no se considera en condiciones de realizar evaluaciones de la actual administración municipal de Fabricio Tinajero.
Piensa que su posición de exautoridad convertiría en antiética su intervención o cuestionamientos. Por ello no vacila al contestar de modo radical que no planea participar ni en estas ni en las siguientes elecciones seccionales, debido a que ve algunas experiencias de la vida como procesos que ya se cumplieron. A los que no es necesario volver, pues ya se cumplió el papel.
Su realidad actual es un enfoque en su trabajo, así como en su familia. La entrevista que concedió el exalcalde a los medios de comunicación constituyó una obra del destino más que un evento coordinado, debido a que la exautoridad se negó asistir a entrevistas a ningún medio de comunicación, durante los tres años que dejó la Alcaldía.
![]()
