Viajar en bus en Latacunga

Viajar en bus en Latacunga

Se calcula que desde hace tres a cinco meses, aumentó el flujo de vendedores ambulantes y gente que sube a las unidades de trasporte urbano en Latacunga. Cada vez aumentan loSe calcula que desde hace tres a cinco meses, aumentó el flujo de vendedores ambulantes y gente que sube a las unidades de trasporte urbano en Latacunga. Cada vez aumentan los usuarios que se quejan no solo por la incomodidad que en un viaje que no vas más allá de los 15 minutos, se suban mínimo tres personas a vender o pedir caridad.

“No solo es incómodo, es peligroso, algunos son delincuentes que han agredido en más de una ocasión a los usuarios”, comentó Lucía Corrales, usuaria permanente del trasporte urbano en la ciudad. 

Corrales relató que vendedores de caramelos intimidan a los usuarios para que compren sus productos a precios exagerados. “Amenazan a la gente que no quiere o no puede comprarles, recordemos que en los buses vamos gente que tampoco tenemos dinero”, sostuvo la mujer quien añadió sentirse amenazada todas las veces que estas personas abordan estos medios de trasporte. 

Isaías Gualotuña, presidente de la Cooperativa Sultana del Cotopaxi, explicó que los profesionales del volante no impiden que vendedores o personas que piden caridad aborden las unidades debido a que no cuentan con una ley que los respalde e impida su ascenso.

Reconoce que en más de una vez, se han reportado incidentes con vendedores, especialmente con aquellos que obligan a las personas a comprar la mercadería que ofrecen generalmente caramelos, “algunos de ellos pagan el pasaje, en ese momento se convierten en usuarios entonces se complica más impedirles subido debido a que no podemos negarles un servicio”.

La autoridad de la Cooperativa, dio a conocer que los usuarios que se sientan amenazados o que sean acosados por las personas que suben al bus, deben notificar de modo inmediato al conductor o a su ayudante, para que se pueda encender el botón de pánico solicitando ayuda.Se calcula que desde hace tres a cinco meses, aumentó el flujo de vendedores ambulantes y gente que sube a las unidades de trasporte urbano en Latacunga. Cada vez aumentan los usuarios que se quejan no solo por la incomodidad que en un viaje que no vas más allá de los 15 minutos, se suban mínimo tres personas a vender o pedir caridad.

“No solo es incómodo, es peligroso, algunos son delincuentes que han agredido en más de una ocasión a los usuarios”, comentó Lucía Corrales, usuaria permanente del trasporte urbano en la ciudad. 

Corrales relató que vendedores de caramelos intimidan a los usuarios para que compren sus productos a precios exagerados. “Amenazan a la gente que no quiere o no puede comprarles, recordemos que en los buses vamos gente que tampoco tenemos dinero”, sostuvo la mujer quien añadió sentirse amenazada todas las veces que estas personas abordan estos medios de trasporte. 

Isaías Gualotuña, presidente de la Cooperativa Sultana del Cotopaxi, explicó que los profesionales del volante no impiden que vendedores o personas que piden caridad aborden las unidades debido a que no cuentan con una ley que los respalde e impida su ascenso.

Reconoce que en más de una vez, se han reportado incidentes con vendedores, especialmente con aquellos que obligan a las personas a comprar la mercadería que ofrecen generalmente caramelos, “algunos de ellos pagan el pasaje, en ese momento se convierten en usuarios entonces se complica más impedirles subido debido a que no podemos negarles un servicio”.

La autoridad de la Cooperativa, dio a conocer que los usuarios que se sientan amenazados o que sean acosados por las personas que suben al bus, deben notificar de modo inmediato al conductor o a su ayudante, para que se pueda encender el botón de pánico solicitando ayuda.Se calcula que desde hace tres a cinco meses, aumentó el flujo de vendedores ambulantes y gente que sube a las unidades de trasporte urbano en Latacunga. Cada vez aumentan los usuarios que se quejan no solo por la incomodidad que en un viaje que no vas más allá de los 15 minutos, se suban mínimo tres personas a vender o pedir caridad.

“No solo es incómodo, es peligroso, algunos son delincuentes que han agredido en más de una ocasión a los usuarios”, comentó Lucía Corrales, usuaria permanente del trasporte urbano en la ciudad. 

Corrales relató que vendedores de caramelos intimidan a los usuarios para que compren sus productos a precios exagerados. “Amenazan a la gente que no quiere o no puede comprarles, recordemos que en los buses vamos gente que tampoco tenemos dinero”, sostuvo la mujer quien añadió sentirse amenazada todas las veces que estas personas abordan estos medios de trasporte. 

Isaías Gualotuña, presidente de la Cooperativa Sultana del Cotopaxi, explicó que los profesionales del volante no impiden que vendedores o personas que piden caridad aborden las unidades debido a que no cuentan con una ley que los respalde e impida su ascenso.

Reconoce que en más de una vez, se han reportado incidentes con vendedores, especialmente con aquellos que obligan a las personas a comprar la mercadería que ofrecen generalmente caramelos, “algunos de ellos pagan el pasaje, en ese momento se convierten en usuarios entonces se complica más impedirles subido debido a que no podemos negarles un servicio”.

La autoridad de la Cooperativa, dio a conocer que los usuarios que se sientan amenazados o que sean acosados por las personas que suben al bus, deben notificar de modo inmediato al conductor o a su ayudante, para que se pueda encender el botón de pánico solicitando ayuda.Se calcula que desde hace tres a cinco meses, aumentó el flujo de vendedores ambulantes y gente que sube a las unidades de trasporte urbano en Latacunga. Cada vez aumentan los usuarios que se quejan no solo por la incomodidad que en un viaje que no vas más allá de los 15 minutos, se suban mínimo tres personas a vender o pedir caridad.

“No solo es incómodo, es peligroso, algunos son delincuentes que han agredido en más de una ocasión a los usuarios”, comentó Lucía Corrales, usuaria permanente del trasporte urbano en la ciudad. 

Corrales relató que vendedores de caramelos intimidan a los usuarios para que compren sus productos a precios exagerados. “Amenazan a la gente que no quiere o no puede comprarles, recordemos que en los buses vamos gente que tampoco tenemos dinero”, sostuvo la mujer quien añadió sentirse amenazada todas las veces que estas personas abordan estos medios de trasporte. 

Isaías Gualotuña, presidente de la Cooperativa Sultana del Cotopaxi, explicó que los profesionales del volante no impiden que vendedores o personas que piden caridad aborden las unidades debido a que no cuentan con una ley que los respalde e impida su ascenso.

Reconoce que en más de una vez, se han reportado incidentes con vendedores, especialmente con aquellos que obligan a las personas a comprar la mercadería que ofrecen generalmente caramelos, “algunos de ellos pagan el pasaje, en ese momento se convierten en usuarios entonces se complica más impedirles subido debido a que no podemos negarles un servicio”.

La autoridad de la Cooperativa, dio a conocer que los usuarios que se sientan amenazados o que sean acosados por las personas que suben al bus, deben notificar de modo inmediato al conductor o a su ayudante, para que se pueda encender el botón de pánico solicitando ayuda.s usuarios que se quejan no solo por la incomodidad que en un viaje que no vas más allá de los 15 minutos, se suban mínimo tres personas a vender o pedir caridad.

“No solo es incómodo, es peligroso, algunos son delincuentes que han agredido en más de una ocasión a los usuarios”, comentó Lucía Corrales, usuaria permanente del trasporte urbano en la ciudad. 

Corrales relató que vendedores de caramelos intimidan a los usuarios para que compren sus productos a precios exagerados. “Amenazan a la gente que no quiere o no puede comprarles, recordemos que en los buses vamos gente que tampoco tenemos dinero”, sostuvo la mujer quien añadió sentirse amenazada todas las veces que estas personas abordan estos medios de trasporte. 

Isaías Gualotuña, presidente de la Cooperativa Sultana del Cotopaxi, explicó que los profesionales del volante no impiden que vendedores o personas que piden caridad aborden las unidades debido a que no cuentan con una ley que los respalde e impida su ascenso.

Reconoce que en más de una vez, se han reportado incidentes con vendedores, especialmente con aquellos que obligan a las personas a comprar la mercadería que ofrecen generalmente caramelos, “algunos de ellos pagan el pasaje, en ese momento se convierten en usuarios entonces se complica más impedirles subido debido a que no podemos negarles un servicio”.

La autoridad de la Cooperativa, dio a conocer que los usuarios que se sientan amenazados o que sean acosados por las personas que suben al bus, deben notificar de modo inmediato al conductor o a su ayudante, para que se pueda encender el botón de pánico solicitando ayuda.

Loading

Related Articles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *