A “Claudia” le encantaba subir fotografías de sus dos hijos de 9 y 5 años; viajando, de compras, jugando, en casa e incluso yendo a clases. Le parecía una actividad inocente que pensaba les resultaba agradable a sus contactos en redes sociales. No se percató que en realidad los estaba exponiendo.
“Claudia” vivía en una casa por el Valle de los Chillos – Pichincha, con sus dos hijos y su segundo esposo, un Policía en servicio activo que debía ausentarse por largas temporadas al cumplir su servicio. Sin embargo, esto no representaba ningún contratiempo, hasta que un día de regreso a casa sucedió algo que interrumpió la tranquilidad de todos.
Ambos niños estudiaban en la misma escuela particular. Esperaban el mismo recorrido. Mientras lo hacían, un hombre de entre 35 y 40 años los esperaba a la salida. Les dijo que su mamá esta muy ocupada en el trabajo y lo envió a él para decirle que, por ese día, no pasará el recorrido que él los iba acompañar por esta ocasión. “Les dijo que no se asusten que su Mamá le había contado del viaje a Salinas, del helado de coco y muchas otras cosas familiares que se había enterado por mis redes sociales”, declaró “Claudia”.
El hombre había llevado helados del gusto preferido de los niños. Cuando los había convencido de irse con él, el conductor del recorrido se percató de la situación inmediatamente se comunicó con “Claudia”, quien lo alertó. El hombre que intentaba llevarse a los niños huyó sin dejar rastro.
“Claudia” acudió a la escuela, pero ya nadie le dio razón de aquel hombre. No obstante, con base en la descripción física que ofreció el conductor de los recorridos, la mujer supuso que se trataba de un excompañero de trabajo que siempre revisaba sus estados de WhatsApp e interactuaba en sus otras cuentas.
“Era bastante extraño, le enviaron del trabajo por acoso a una compañera”, comentó mientras recuerda que accede a dar una entrevista de lo sucedido para impedir que ocurran casos similares. Desde entonces la madre eliminó todas las fotografías de sus hijos y dejó de compartirlas en todas sus redes.
Para Pablo Morales, ingeniero en sistemas, experto en ciberseguridad y docente de la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE-L), la revolución digital que vive la sociedad y la falta de seguridad en datos, fotos y demás, invita a pensar que qué tan seguro es publicar imágenes no solo de menores de edad sino de todos en general. Debido a la cantidad de ciberestafas o técnicas de secuestro que se han ido diseñando con la información que los propios usuarios publican sobre sí mismos.
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