Cada vez que aparece un video de TIK TOK la persona se relaja, la dopamina se dispara. La dopamina es una hormona que está presente en muchas adicciones. Por lo que, TIK TOK es adictivo y está diseñado para serlo.
Sin embargo, esta red social, no es tan inofensiva como parece, pues afecta la corteza frontal del cerebro, aquella que se encarga de la atención, la concentración, la resolución de problemas, el control de impulsos, nos ayuda con la voluntad y a posponer la recompensa. Esta zona es muy inmadura en un niño/a, por lo tanto, son los más afectados, según estudios realizados.
El cerebro de un/a niño/a se desarrolla de la parte occipital (atrás) hacia adelante. A medida que van pasando los años va madurando poco a poco.
Diversos estudios y observaciones clínicas señalan que el uso intensivo de TikTok y otras plataformas de vídeos cortos puede estar vinculado con: Dificultades de concentración y disminución de la atención sostenida, lo que afecta el rendimiento.
Josué Herrera, psicólogo clínico, explicó que el consumo excesivo de redes sociales hace que los niños se acostumbren a lo inmediato y a los estímulos constantes, siendo presa fácil de las adicciones.
Dio a conocer que, en varios países de Europa, al detectarse el problema, se está legislando para que los menores de edad no tengan acceso a redes sociales.
Recomendó que los menores de 15 años no tengan un móvil. “Si lo necesitan para tareas o similares se les puede conceder por un momento, pero es muy necesario fiscalizar el tiempo que permanecen con el móvil”, dijo.
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